No hay influencia buena; toda influencia es inmoral,

Inmoral desde el punto de vista científico.

Influir sobre una persona es transmitirle nuestra propia alma.

(Oscar Wilde)

 

A lo largo de la historia el hombre ha vivido una serie de cambios sociales, culturales, intelectuales y políticos, producidos por los objetivos propios de la época en que se desarrollan, buscando siempre la evolución del hombre en todos sus aspectos y de la sociedad o grupo cultural al cual se encuentra inmerso y adscrito. Debido a estos cambios el hombre se crea una forma de comprender al mundo, la cual le permite encajar en la sociedad y tomar un papel definitivo frente a los sucesos que está viviendo y manifestarlos desde una perspectiva crítica, haciendo uso de las dimensiones concretas y abstractas del ser humano que solo pueden ser expuestas en la literatura.

El autor Lucien Goldman en su texto El Hombre y lo Absoluto de (1985) define esa forma de comprender al mundo de la siguiente manera

 

“la concepción del mundo como conjunto de aspiraciones, de sentimientos y de ideas que reúne a los miembros de un grupo (o lo que es más frecuente, de una clase social) y los opone a los demás grupos” (p.29)

 

 

Entendiendo lo propuesto por el autor anteriormente, la visión de mundo es la forma como entendemos la realidad que nos rodea, partiendo de nuestras experiencias   y de la relación que existe entre la literatura, sus cambios y la sociedad. Es por esto precisamente que en este texto tratare de identificar de una forma precisa y objetiva ¿cuál es la relación entre la literatura y la sociedad? y ¿cómo esta relación modifica la visión de mundo de los individuos a través de la historia?

 

Ahora bien, en la época clásica se presentaron diferentes formas de concebir   e interpretar al mundo, esto debido a las distintas escuelas y corrientes del pensamiento, es el caso de los estoicos los cuales fundamentaban su visión de mundo en conseguir la felicidad y la tranquilidad del espíritu atreves del desprendimiento de ciertos bienes, así lo menciona el señor Hadot Pierre (2006)

 

“la infelicidad de los hombres proviene de su anhelo por conseguir o conservar ciertos bienes que se arraigan a no obtener o a perder, absecándose en evitar males a menudo ineluctables. La filosofía serviría por lo tanto para educar a los hombres a fin de que deseen obtener exclusivamente ese bien que se puede obtener y evitar solo el mal que es posible evitar. Este bien que puede siempre obtenerse y ese mal que siempre puede evitarse deben depender únicamente, para ser tales, del albedrio humano: se trata, pues, del bien moral y del mal moral” (p. 26)

 

 

Es así como los griegos estoicos centran su vida en lo que ellos llaman el bien moral. Un ejercicio espiritual el cual como lo mencioné anteriormente, busca la felicidad y la tranquilidad del espíritu. Además de los estoicos existieron otras escuelas filosóficas de igual importancia para el desarrollo de la filosofía, de la sociedad y de la concepción de visión de mundo, escuelas como los epicúreos, los sofistas y los cínicos.

Es precisamente de este pensamiento griego que la sociedad y su cultura avanza y se desarrolla a través de los tiempos, generando hombres capaces de razonar y cuestionar sobre lo que están viviendo, como individuos pertenecientes a una sociedad, la cual presenta unos valores muy claros y definidos.

Otro factor que influyó en la alteración o modificación de las concepciones filosóficas y sociales expuestas en la literatura fue La aparición de la fe cristiana, la cual ocasiona unos cambios sustanciales en la filosofía y por ende en las dinámicas y prácticas sociales. Esto no quiere decir que la filosofía antigua y sus concepciones desaparecieron, sin embargo, la introducción de la moral cristiana y sus valores, alteraron ciertos comportamientos en los hombres, un ejemplo claro de esto es la vida después de la muerte y su relación con un concepto mera mente cristiano como lo es el pecado y la trinidad.

Los hombres cambiaron sus ritos y prácticas sociales con el fin de no violar las leyes impuestas por el cristianismo, es así como la sexualidad y la muerte se convierten en temas de mucho cuidado, a los cuales hay que tratarlos siempre bajo la mirada cristiana, si se quiere alcanzar esa idea de la vida eterna, en un paraíso cristiano, así lo indica el autor Hadot Pierre (2006)

“es cierto que el ejercicio espiritual cristiano adquiere nuevos sentidos en virtud de la especificidad de la espiritualidad cristiana, inspirada al mismo tiempo por la muerte de Cristo y por el carácter trinitario de la persona sagrada. Pero hablar de simple ejercicio moral para referirse a los ejercicios filosóficos de la antigüedad equivale a menos preciar la importancia y significado de este fenómeno. Como dijimos anteriormente, tales ejercicios aspiran a realizar la transformación de visión de mundo y metamorfosis de ser” (p.60)

 

 

De acuerdo a lo expresado anteriormente por el señor Hadot, el cristianismo trastocó nuevamente la visión de mundo de los individuos, como lo hizo la filosofía griega y romana en su época. Pasarían varios años para que la humanidad experimentara nuevamente una serie de cambios significativos a nivel social, intelectual y cultural.

Dichos cambios que trajo la modernidad a todos los ámbitos, ocasionaron que los hombres modernos resinificaran por medio de su aparente sentido de libertad y justica al mundo entero y su propia visión de mundo. Sin embargo, para muchos autores, los académicos modernos en su afán llevaron a cabo todo lo contrario

En consecuencia, la posmodernidad se vio marcada por el individualismo, la intolerancia frente al otro, y son estas características la que definen la visión de mundo del hombre posmoderno. Es por eso que, desde mi punto de vista, el trabajo que realizó el autor Zygmunt Bauman en su texto vida de consumo, describe de una mera crítica la relación existente entre la sociedad y la literatura. Así lo señala Bauman Zygmunt (2007)

“la invasión, conquista y colonización de la red de relaciones humanas por parte de visiones de mundo y patrones de comportamiento a la medida de los mercados, y el origen del resentimiento, el disenso y la ocasional resistencia frente a las fuerzas de ocupación, así como la cuestión de los límites (si existen) que el ocupante no puede franquear, son los temas principales de este libro. Las normas sociales y la cultura de la vida contemporánea son puestas bajo la lupa una vez más” (p. 41)

 

la critica que nos expone el autor es la de ver que en esta sociedad liderada por los principios y valores de un sistema económico y político, como el del capitalismo, el individuo pierde su condición humana y se trasforma en un número más, una cifra que beneficia únicamente a las grandes élites de la sociedad, dejando ver que en esta época los preceptos de colectivo humano, de igualdad y de amor por los demás se fueron trasformando al punto de convertir y enaltecer los bienes materiales y convertir el consumismo en la actividad por excelencia del hombre posmoderno.

Para concluir este ensayo puedo decir que la sociedad y todas sus dinámicas además de las concepciones filosóficas propias de la época son piezas fundamentales para que nosotros, los individuos pertenecientes a una cultura formemos nuestra propia visión de mundo, sin embargo, como seres racionales somos capaces de tomar y abstraer lo que consideremos benéfico para la construcción de nuestra visión y comprensión del mundo.

 

 

Bibliografía

 

  • Goldman Lucien. (1985). El Hombre y lo Absoluto.
  • Hadot Pierre. (2006). Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua,
  • Horkheimer, M y Adorno, T (1944) Dialéctica de la Ilustración,

Bauman Zygmunt (2007) Vida de Consumo, Buenos Aires, Argentina.

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